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Y ahí entendio la belleza de la piel
Obra a pedido
Acrilico sobre canvas
60x120cm
Después de nadar con la obstinación de quien huye de sí misma, por primera vez entró al vestidor de mujeres como si cruzara el umbral de un templo antiguo. Se quedó absuelta de todos los pudores del mundo, como si el agua le hubiera lavado no solo el sudor, sino todas las creencias que la ataban la carne del cuerpo propio y del cuerpo ajeno. No pudo apartar la mirada, mientras el vapor revelaba lo que siempre había estado ahí: la desnudez de cualquier tiempo absurdamente hermosa.
“Y ahí entendió la verdadera belleza de la piel”
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